11 Julio 2022

La nueva ala Saller en el Museo de la Flagelación

de ANIELLO COZZA

La inauguración de una nueva ala en el Museo de la Flagelación está prevista para finales de año. Conocimos a la arqueóloga Daniela Massara, conservadora del museo, que nos describió la nueva Ala Saller y nos habló un poco más de esta inauguración.


¿Qué es el Ala Saller y por qué este nombre?

Daniela Massara : El Ala Saller es el área que albergará las salas principales del museo, donde presentaremos los hallazgos de las excavaciones arqueológicas realizadas por los frailes franciscanos. Estas piezas forman un recorrido por los lugares santos. Esta parte está dedicada al Padre Silvestre Saller, el primer director del museo en el sitio de la Flagelación y un arqueólogo franciscano que se formó especialmente en este campo.

¿Por qué se necesitaba una segunda ala y en qué se diferencia de la primera?

La última ala que abrimos al público es de hecho el espacio más antiguo del museo y, antes de la restauración, los espacios museísticos se concentraban en una gran sala dividida en pequeñas salas. Los lugares que ahora puede ver el visitante, dedicados al Nuevo Testamento, son salas que han sido restauradas pero que anteriormente se utilizaban para otros fines (taller de restauración, espacio para recibir invitados, etc.) Sus paredes también estaban recubiertas de yeso, que enmascaraba las estructuras históricas. Esta ala, dedicada al Nuevo Testamento y a la vida cotidiana en tiempos de Jesús, es por tanto una novedad.

Al mismo tiempo, estamos reabriendo, en una nueva forma, los espacios que habían sido diseñados por el Padre Michele Piccirillo. Fue él quien pensó en un recorrido topográfico, en el que se pudieran exhibir las obras según las épocas y contextos de su descubrimiento. A las tradicionales habitaciones se suman ahora nuevos espacios, como la sala dedicada al Santo Sepulcro, y una segunda planta donde se concentrarán las colecciones.

¿Qué hace que este museo sea único en comparación con otros museos en Jerusalén?

Seguramente la sala dedicada a la vida cotidiana en tiempos de Jesús, porque alberga una serie de objetos íntimamente ligados a los Evangelios y que ilustran de mejor manera la imagen de la vida cotidiana que podemos tener al leer la Biblia.

Otro aspecto singular es el recorrido por los lugares santos, un recorrido que no se hace geográficamente sino a través de las piezas expuestas. Aquí hay objetos únicos de las excavaciones arqueológicas. Por ejemplo, los hallazgos del pueblo de Cafarnaúm solo se pueden ver en nuestro museo.

En tu trabajo como curadora, ¿qué dificultades has encontrado en este sitio?

Una de las dificultades es sin duda el espacio, ya que el museo está ubicado en un conjunto, el de la Flagelación, que se encuentra a su vez en el casco antiguo, por lo tanto, estamos en espacios particularmente estrechos. Esto nos llevó, por ejemplo, a mover todos los objetos dentro de un almacén. Lo que implica no tener las obras a la mano todo el tiempo.

Por otro lado, esta distancia de los objetos exige centrarse más en el diseño del espacio, antes que confirmar la información sobre el objeto.

¿Qué fue importante para ti durante este trabajo?

Como curadora, trabajo con un equipo. Las ideas que reunimos constituyen el marco que me permitió trabajar. El trabajo en equipo y la comunicación entre personas con diferentes habilidades son fundamentales. Y es un diálogo que siempre conduce al progreso. Por ejemplo, he confirmado lo necesario que es saber distinguir entre lo científicamente importante y lo que hay que comunicar. Una vasija puede parecer un objeto muy mundano, pero cobra especial interés cuando te das cuenta que fue encontrada dentro de la casa que se cree que fue de Pedro, por lo que probablemente fue parte de la vida de Cristo.

Seleccionamos objetos ya elegidos por el Padre Piccirillo, cuidando comunicar información que antes se había tenido en cuenta. Luego tuve que pensar en los letreros de las salas y los carteles del museo, que decidimos escribir solo en inglés. ¡Enfrentarse a cuatro idiomas puede ser un verdadero desafío visual!

¿Cuáles son los planes para abrir el museo?

La perspectiva es abrir las salas al público paso a paso. El plazo depende de la naturaleza concreta de la obra y los gastos relacionados, para muebles, revestimientos, gastos del personal del proyecto. Todavía quedan cientos de objetos por limpiar, lo que requiere al menos dos períodos más con los restauradores. La pandemia ha ralentizado la obra, que lleva casi dos años paralizada.

Esperamos que el museo esté terminado en tres años. Nos gustaría proceder con una única apertura de todo el museo, incluida la sección histórica.

(Traducido por Jorge Trejo Olivares)

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