7 Enero 2022

Los museos franciscanos de Jerusalén, 120 años al servicio de la historia cristiana en Tierra Santa

de OLIVIER RENARD

El Terra Sancta Museum celebra este año su décimo aniversario. Sin embargo, este proyecto, iniciado por el custodio emérito Fr. Pierbattista Pizzaballa en 2012, no es el nacimiento de los museos franciscanos en Jerusalén. Es, de hecho, la herencia de una iniciativa que tuvo sus raíces a principios del siglo pasado. Volvamos la mirada atrás, hacia 120 años de historia…


Fue en 1902, por iniciativa del custodio Frediano Giannini, cuando se abrió por primera vez en Jerusalén un «Museo de los padres franciscanos». Sin embargo, para comprender la génesis de este proyecto, hay que remontarse cuarenta años atrás: en efecto, en 1863, mientras se realizaban obras en el convento de Santa Catalina de Belén, se excavó bajo el actual claustro un conjunto de objetos de la época medieval, que posteriormente se denominó «Tesoro de Belén». Fue este tesoro el que condujo a la creación del primer museo y constituyó el núcleo de sus colecciones. También incluía los numerosos vasos de la antigua farmacia y algunos objetos arqueológicos egipcios [1].

Su primer director fue el fraile francés Prosper Viaud (guardián del convento de Nazaret y creador del museo franciscano del mismo lugar) asistido por el fraile Emile Dubois. Concebido como anexo al Studium Biblicum Franciscanum (SBF – Facultad de Estudios Bíblicos y Arqueológicos) creado un año antes, el museo se fue enriqueciendo con las excavaciones del SBF y las donaciones de frailes como Giacinto Tonizza (monedas islámicas) y Cleophas Steinhausen (objetos egipcios). Situado en el convento de San Salvador, su ubicación exacta aún no ha sido identificada con certeza, aunque el descubrimiento en 2017 de un plano del convento que data de 1938 ha permitido plantear algunas hipótesis.

En 1927, este primer museo cerró sus puertas y sus colecciones se trasladaron con el SBF al convento de la Flagelación.

En 1931 se abrió un nuevo museo en la planta baja del convento, dirigido por el hermano Sylvester Saller, arqueólogo estadounidense que dirigió numerosas excavaciones en los santuarios de Ein Karem, Betania y el monte Nebo en Jordania, por ejemplo. El museo siguió enriqueciéndose con las excavaciones del SBF, pero también con una colección de numismática única en el mundo, reunida por el fraile holandés August Spijkerman, que sucedió a Sylvester Saller en 1954. Lo más sorprendente es que el museo también albergaba una sala dedicada a la fauna y la flora de Palestina, creada por el hermano Gianmaria Amadori. La primera guía del museo fue publicada en 1939 por el hermano Bellarmino Bagatti e impresa por la Imprenta Franciscana, situada en el convento de San Salvador.

La llegada del fraile Michele Piccirillo (¡que tenía sólo 29 años!) como director del museo en 1974 marcó una nueva etapa para el museo.

Michele Piccirillo

«En octubre de 1974, se me concedió el privilegio de dirigir el Museo, que ya era reconocido en el mundo científico por sus colecciones de gran valor histórico. Era necesaria una nueva reorganización del museo. Mientras tanto, los profesores del Studium habían continuado sus excavaciones arqueológicas […]. Estas excavaciones eran tan importantes que las colecciones se quedaban sin espacio. Para mantener la función cultural y didáctica del museo y evitar que se convierta en una especie de almacén desordenado, había que hacer una selección entre los objetos expuestos […]. En el pasado, cuando la sobreabundancia no era un problema, la clasificación no se basaba en el origen sino en la naturaleza de las piezas. […] La creciente importancia de los hallazgos procedentes de las excavaciones científicas nos ha llevado a presentar los objetos según los propios lugares de excavación». [2]

Paralelamente a esta nueva ordenación según el lugar de origen de los objetos, se redujo el número de objetos por vitrina -para conservar sólo los más significativos- y se introdujo un conjunto de textos e imágenes para mejorar las cualidades didácticas del museo. Este espíritu sigue impregnando la sección arqueológica del Terra Sancta Museum.

Durante la última etapa, a partir de 2005, ante el continuo crecimiento de las colecciones del Museo Arqueológico y el deseo de reorganizar sus instalaciones, se puso en marcha un nuevo proyecto de renovación y ampliación del espacio dedicado al museo en el Convento de la Flagelación. Sin embargo, este proyecto no llegó a buen puerto y en 2012 se puso en marcha el proyecto Terra Sancta Museum. Esta última es más ambiciosa y prevé la fusión de las colecciones arqueológicas e históricas de los franciscanos de Tierra Santa en un solo museo, con su exposición en dos lugares diferentes:

  • Le couvent de la Flagellation continue d’accueillir les collections archéologiques (dont une partie a ouvert en juin 2018) et se dotent d’une section multimédia (inaugurée en mars 2016).
  • Le couvent de Saint-Sauveur est aménagé à son rez-de-chaussée pour présenter les collections historiques, renouant par la même occasion avec son passé.

SBF – Archaelogical museum

SBF – Archaelogical museum

El nuevo museo del SBF, heredero directo de su predecesor, se centrará esta vez exclusivamente en la arqueología (el Tesoro de Belén y la antigua farmacia, en particular, se han trasladado a la sección histórica). Dirigida por fray Eugenio Alliata (desde 2009), arqueólogo y antiguo colaborador de Michele Piccirillo, con el apoyo de Daniela Massara, retoma la lógica de la exposición por su lugar de excavación, iniciada por Michele Picirillo, y aumenta de nuevo la dimensión didáctica enriqueciendo el recorrido con más textos explicativos e ilustraciones.
Dedicado al primer milenio, el museo se organizará en cuatro partes: los santuarios franciscanos, el periodo del Nuevo Testamento, la época monástica y una última parte dedicada a las colecciones privadas (colección egipcia, epígrafes [3], donaciones de frailes franciscanos [4]). En la actualidad, sólo la segunda parte pudo abrirse en 2018. «La idea que nos guía es presentar nuestras colecciones como el museo arqueológico de los orígenes del cristianismo». [5]

[3] Colección de textos antiguos grabados en piedra o tablillas.
[4] Entre otras, las colecciones Godfrey Kloetzli (objetos bizantinos y romanos) y Michele Piccirillo (objetos litúrgicos bizantinos de bronce).
[5] Palabras de Michele Piccirillo en el folleto del museo SBF en 1984, p. 10.

Historical section

Historical section

La creación de este nuevo museo tiene su origen en una campaña de inventario lanzada en 2007 por la Custodia de Tierra Santa en todos sus santuarios. La Custodia de Tierra Santa fue tomando conciencia de la amplitud y el valor de sus colecciones y creó un nuevo departamento, la Oficina de Patrimonio Cultural, y decidió abrir un museo para exponer sus colecciones de paramentos, orfebrería, iconos, artesanía local y algunos documentos de archivo sobre la historia de los franciscanos en Tierra Santa. «La gestación de este museo fue una oportunidad para que la Custodia se reafirmase en su patrimonio», comenta fray Stéphane Milovitch, Director del Patrimonio Cultural.
El proyecto se revisó en 2014, tras la exposición de sus colecciones en el palacio de Versalles en 2013 y la formación de un comité científico internacional por iniciativa de Béatrix Saule, directora emérita del palacio de Versalles. El museo se organizará en dos partes: la historia y la misión de la Custodia de Tierra Santa, con especial atención a la iglesia local y sus producciones; y el «Tesoro del Santo Sepulcro», que agrupa las colecciones litúrgicas de la Custodia y sus vínculos con las grandes cortes europeas.
Dedicado al segundo milenio, este museo pretende ser el museo de la presencia cristiana en Tierra Santa, y que debería abrir sus puertas en 2023.

(traducido del francés por Eduardo Moreno Calero)


[1] «[…] de la excavación de la parte occidental, precisamente en una línea perpendicular bajo la actual ventana de la cocina y a una profundidad de unos cinco codos, apareció en primer lugar un candelabro roto a los pies […] Sólo se conservan en este convento las dos campanas más grandes. Todos los demás objetos mencionados están en nuestro convento de San Salvador y formarán, con otras cosas, un pequeño museo». (p. Arcangelo Montefano, Memoria del convento de Belén, 30/11/1863).

[2] Palabras de Michele Piccirillo en el folleto del museo SBF en 1984, p. 9.

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