19 Agosto 2026

 La arqueología de los recuerdos

de CECILIA FRATERNALE

En los mapas de la memoria y entre las piedras de la antigua Jerusalén reposan historias que corren el riesgo de desvanecerse, engullidas por el tiempo y las transformaciones urbanas. De aquí parte la investigación de Noor Abu Khdeir, palestina criada entre las callejuelas de la Ciudad Vieja y actualmente doctoranda en la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne.

La suya no es solo una investigación académica, sino una verdadera obra de reconstrucción histórica e identitaria. El núcleo de su trabajo es la producción agrícola y la sociedad rural en Palestina durante el periodo otomano: una indagación que abarca las aldeas de Nablus y el distrito de Jerusalén, analizando antiguas almazaras y molinos de agua.

«El mío es un estudio técnico, patrimonial y arqueológico», explica Noor. «Mi trabajo consiste en tender un puente entre los archivos otomanos y los del Mandato Británico. Cuando un edificio ya no existe en la realidad actual, usamos los archivos para reconstruirlo, demostrar su presencia y entender exactamente dónde se encontraba.»

El misterio del sésamo y la urgencia del aceite

Los archivos revelan dinámicas sociales y económicas inesperadas. Siguiendo la pista de los registros de los gremios artesanales, Noor descubrió, por ejemplo, que la producción de aceite de sésamo era exclusiva de las ciudades, a diferencia del aceite de oliva, estrechamente vinculado a la vida rural de los pueblos.

«Los registros muestran que el aceite de sésamo desapareció de los campos; se elaboraba casi exclusivamente en la Ciudad Vieja de Jerusalén», relata. «Es una cuestión de lógica: el sésamo no era tan abundante como las aceitunas. En cambio, con la producción de aceite de oliva existía una urgencia inmediata de moler la cosecha in situ, y resulta demasiado difícil transportar enormes cantidades de aceitunas desde las aldeas hasta la ciudad.»

Pero si los registros cuentan qué se producía, son los mapas y los detallados informes administrativos del Mandato Británico los que devuelven la forma exacta de ese paisaje desaparecido.

La portada de la tesis doctoral de Noor Abu Khdeir.

Un encuentro fortuito y el papel de la Custodia

Como suele ocurrir en la investigación, los descubrimientos más fascinantes nacen de los encuentros. Visitando a una amiga empleada en el Terra Sancta Museum, Noor se topó con un fragmento de historia que reavivó su curiosidad: las huellas de los primeros molinos de vapor de Jerusalén, mencionados vagamente en algunos estudios pero nunca ubicados con certeza.

Bajo la guía del Padre Stéphane, quien la acogió con calidez desde el primer momento, Noor pudo explorar los espacios y consultar los materiales conservados en sus archivos, descubriendo antiguas bodegas con prensas de vino de la época otomana y, sobre todo, una imagen rara y valiosa.

«En la tesis incluí los molinos de grano (no las prensas de vino, que dejé fuera de este trabajo). Fue fundamental mencionarlos porque representan un testimonio muy raro del uso de molinos de vapor en la ciudad a finales del periodo otomano.

Al no existir descripciones textuales detalladas en las fuentes actuales, la documentación se basa esencialmente en esta única fotografía conservada en los archivos de la Custodia, que me facilitó el Padre Stéphane. Describí la fotografía, la cual muestra el molino situado dentro del complejo y a un grupo de trabajadores locales empleados por la estructura. Aunque no fue posible profundizar en cada detalle -lo que requeriría un gran trabajo de excavación documental que espero hacer en el futuro-, era importante proporcionar este contexto y documentar este testimonio.»

Aquella única imagen mostraba el molino situado en el interior del complejo y a un grupo de trabajadores locales dedicados a la molienda. Un detalle fundamental que demuestra el profundo vínculo y el impacto económico que las estructuras religiosas tenían en la comunidad urbana circundante.

Hoy, mientras espera la defensa de su tesis, el recorrido de Noor enriquece también la misión del Terra Sancta Museum. Custodiar la memoria de Jerusalén significa sacar a la luz historias como esta, que demuestran hasta qué punto la Custodia Franciscana era una pieza viva, abierta y perfectamente integrada en la vida cotidiana de la ciudad.

El párrafo en el que se menciona el Convento de San Salvador.
La fotografía histórica encontrada en los archivos de la Custodia de Tierra Santa.
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