Avance del Terra Sancta Museum Art & History: primer Comité Científico de 2026
Más de treinta miembros del Comité Científico del Terra Sancta Museum se reunieron en París el 16 de marzo de 2026, participando desde Italia, Francia, Jerusalén y otros países. Al reunir a un grupo heterogéneo de expertos y colaboradores, el encuentro representó un momento crucial para hacer balance de los avances y definir la próxima fase de este ambicioso proyecto museístico.
Durante la sesión se confirmó un hito fundamental: el inicio oficial de la fase de diseño final (PRO) el 23 de abril de 2026. Esta fase abrirá el camino a la entrega de los documentos de licitación (DCE) antes de finales de año, tras la validación local de los estudios. La supervisión técnica fue confiada al ing. Jawad, garantizando continuidad y coordinación interna dentro de la Custodia.
La estrategia de construcción refleja tanto consideraciones prácticas como financieras. El sitio se desarrollará en cuatro áreas operativas, lo que permitirá flexibilidad en la implementación y en la gestión de los flujos financieros. Entre ellas, la Sala 21 emerge como prioritaria: un espacio independiente y adaptable, concebido como un centro para la participación de la comunidad y la presentación del proyecto, incluso antes de la finalización del museo.
Se prestó especial atención a la conservación de la integridad arquitectónica de los espacios subterráneos. En lugar de recurrir a sistemas mecánicos complejos, una nueva estrategia ambiental aprovecha la estabilidad térmica natural del sitio —manteniendo una temperatura constante de alrededor de 14°C—. Esto ha llevado a la decisión de pasar de un sistema mecánico de extracción de humos a uno natural, reduciendo la necesidad de infraestructuras invasivas y alineando conservación y sostenibilidad.
Más allá de los aspectos técnicos, el encuentro puso de relieve la fuerte dimensión experiencial del museo. El recorrido expositivo está concebido no solo como un viaje visual, sino como una experiencia multisensorial. Los visitantes encontrarán espacios donde los objetos están acompañados por sonidos y aromas —como incienso y nardo—, creando una conexión emocional y cultural más profunda con las obras. Una iluminación cuidadosamente estudiada enriquecerá aún más esta experiencia, valorizando tanto los objetos como los ambientes, respetando al mismo tiempo los estrictos requisitos de conservación de materiales delicados como los textiles.
Una de las discusiones más fascinantes se centró en el Tesoro de Belén y en la reconstrucción de un órgano medieval procedente de la Basílica de la Natividad. Estos artefactos del siglo XII representan un patrimonio arqueológico único. El proyecto tiene como objetivo crear un facsímil plenamente funcional del órgano, combinando análisis científico y restauración experimental. Estudios metalográficos en curso sugieren que los tubos podrían proceder del norte de Francia, mientras que el proceso de reconstrucción tiene cuidadosamente en cuenta los materiales para garantizar su conservación. La instalación final será no solo visual, sino también sonora: los visitantes podrán escuchar melodías medievales, como Benedicamus Domino, devolviendo la vida al pasado a través del sonido.
De cara al futuro, el museo también está ampliando su infraestructura digital. Se está desarrollando un nuevo sitio web concebido como una plataforma en red, capaz de conectar diferentes sedes y colecciones, mientras que un sistema centralizado de venta de entradas simplificará el acceso entre lugares como Nazaret, Betania y Jerusalén. El objetivo es lanzar tanto el sitio como el portal de colecciones antes de finales de 2026.
Otro hito ya está previsto: la instalación de nuevas ventanas tipo lucernario está programada para el verano de 2026, marcando un progreso visible en la transformación del sitio.
En conjunto, el encuentro reflejó un fuerte impulso y una visión compartida: crear un museo que no sea solo un lugar de conservación, sino también de experiencia, investigación y conexión, capaz de implicar a públicos diversos mientras permanece profundamente arraigado en el patrimonio de la Tierra Santa.




